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MI COMPADRE MARIO PARRA.
Edgardo Rafael Malaspina Guerra
Nació el 30 de julio de 1949 en Las
Mercedes del Llano y murió el 11 de julio de 2024 en San Juan de los Morros.
[Mario
Parra en su casa de Las Mercedes del Llano]
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Sus composiciones han triunfado más
allá de nuestras fronteras. Sus grandes y contundentes logros en el difícil
arte de la música contrastan enormemente con su sencillez y humildad. Se trata
de don Mario Parra, excelso poeta del llano, y quien, según Miguel Pérez, el
enigmático bardo de San Carlos, “es un fuera de serie a la hora de musicalizar
versos”.
[Edgardo Malaspina y su compadre Mario Parra en el patio de la casa del
cantante en Las Mercedes del Llano]
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En el inicio de su carrera artística le atrajo el teatro; por lo tanto, Antón
Chéjov y José Ignacio Cabrujas no le son ajenos con su “Canto del cisne” y el
“Baile detrás del espejo”. Pero su verdadera vocación pertenecía al mundo de
Orfeo.
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En 1977, Mario irrumpe en la palestra de los ritmos y el canto. Frecuenta, en
San Juan de los Morros, a un grupo de músicos consagrados. La grabación del
próximo LP de Eneas Perdomo es el motivo de las reuniones. Asisten, entre
otros, Braulio Palma, Carlos Parra, Octavio Seijas y el Indio Tenepe. Falta una
pieza para completar el disco del cantor de Fiesta en Elorza; y Mario está
escribiendo inspirado en una mujer bella de “grandes ojos, hermosos y negros”.
Tímidamente propone sus estrofas, las cuales son aceptadas con reserva en
calidad de “relleno”. El éxito fue total y el público catalogó el pasaje “Ojos
Negros” como la mejor canción del LP.
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En lo más íntimo de su ser, Mario dedicó su primer
triunfo lírico a su madre, doña Mar Apolonia Tovar de Parra, quien se había
marchado para siempre en 1956. Desde Cabruta guio sus pasos por los senderos de
la cultura.
Mario hizo suyo el verso de Machado: “Caminante, no hay camino, se hace camino
al andar”. Por eso ningún rincón de Venezuela le es ajeno. Por eso una simple
frase lanzada por su hermano David, cruzando el Orinoco, pudo servirle de
motivo para componer “Romance de e paso e Caicara”, cantada por el Pico de Oro
José Alí Nieves. Una pasión en Caracas se convierte en “Lucerito compañero”. El
recuerdo de “Ojos Negros” se transmuta en “Aquellos ojitos tristes”. Un amor
ingrato que afecta “un corazón noble y sincero” y que solo se supera con gran fuerza
de voluntad no es más que “Un recuerdo que te dejé”.
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Las mejores voces de la canta criolla han interpretado las letras o arreglos de
Mario Parra: Eneas Perdomo, Ángel Ávila, Salvador González, El Cubiro, José Alí
Nieves, Simón Díaz, José Catire Carpio, Freddy López, El Pollo de Orichuna,
Nelson Morales, Oswaldo Rey, Juan del Campo, Teo Galíndez, Braulio Palma; y
agrupaciones como Un solo Pueblo y Los Corraleros de Majagual.
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En el patio de su casa, allá en Las Mercedes del Llano, bajo la sombra de los
árboles y entre cantos de aves, Mario Parra sigue la musa del pentagrama y
fragua versos elegantes dedicados a los paisajes naturales, a los sentimientos,
a las pasiones humanas y, en fin, a la vida con todos sus altibajos, para
deleite de Venezuela y orgullo de Guárico.
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